Contra la universalización del feminismo: Los aportes de María Galindo desde Abya Yala

El feminismo, como movimiento diverso y en constante evolución, enfrenta el desafío de su propia universalización. La tendencia a aplicar categorías y análisis desarrollados en el Norte Global a realidades radicalmente distintas suele invisibilizar las particularidades de las opresiones y las resistencias en el Sur Global. Contra esa tendencia, María Galindo, activista y teórica boliviana y cofundadora del colectivo Mujeres Creando, nacido en la ciudad de La Paz en 1992, ha desarrollado desde Abya Yala una crítica a la universalización del feminismo y propone, en su lugar, un feminismo descolonizado que se arraiga en las experiencias y cosmovisiones de los pueblos originarios y las comunidades marginadas. Su propuesta invita a entender el feminismo no como un modelo teórico único, sino como un conjunto de luchas interconectadas con contextos históricos y políticos específicos.
La crítica al feminismo hegemónico que formula Galindo denuncia que ciertas agendas, bajo una apariencia de liberación, pueden reproducir dinámicas de poder colonial: la colonialidad del poder, teorizada por el sociólogo peruano Aníbal Quijano, no desapareció con la independencia formal de los Estados, sino que pervive en las relaciones sociales y económicas. Su trabajo subraya la necesidad de construir un feminismo que dialogue con las tradiciones de pensamiento y las formas de organización social de Abya Yala, reconociendo la heterogeneidad de las experiencias de género. Esto implica una crítica doble, dirigida a las estructuras patriarcales y a las estructuras coloniales que las sustentan y perpetúan.
La propuesta de Galindo no consiste en negar la validez de los feminismos surgidos en otros contextos, sino en enriquecer el debate y complejizar el análisis incorporando las perspectivas y las demandas de las mujeres de Abya Yala. Esa tarea no es únicamente teórica: se nutre de la práctica cotidiana del colectivo, marcada por el muralismo, la agitación callejera y la comunicación popular, así como de la escucha de las experiencias concretas de las mujeres. Galindo busca un feminismo que se construya desde abajo hacia arriba y que esté al servicio de la transformación social y la justicia para todos los pueblos.
Abya Yala como punto de partida
Para María Galindo, el territorio de Abya Yala no es simplemente el escenario donde se desarrollan las luchas feministas, sino un elemento fundamental en la construcción de una perspectiva feminista descolonizada. Abya Yala, nombre con el que los pueblos guna y buglé se refieren al continente americano y que los movimientos indígenas han hecho propio como autodenominación frente al nombre colonial “América”, condensa una cosmovisión de Abya Yala que se opone a la lógica extractivista y depredadora del capitalismo y el colonialismo. A diferencia del concepto occidental de “naturaleza” como algo separado y explotable, esta cosmovisión indígena entiende la interconexión de todos los seres y la importancia de vivir en armonía con el planeta.
El diálogo entre la cosmovisión indígena y el feminismo descolonizado tiene implicaciones profundas para la teoría y la práctica feminista. Galindo argumenta que el feminismo debe reconocer y valorar los saberes ancestrales de las mujeres indígenas y campesinas, custodias de prácticas de cuidado de la tierra, de la comunidad y de la salud que sostienen la vida de los pueblos y se transmiten de generación en generación. Esos saberes no son vestigios del pasado, sino epistemologías vigentes que, a menudo invisibilizadas o desvalorizadas por el paradigma occidental, ofrecen alternativas a un modelo de desarrollo lineal y destructivo y a una economía que subordina la vida a la ganancia.
El arraigo en Abya Yala implica, además, un compromiso con la defensa del territorio y de los derechos de los pueblos indígenas. En esta región, el vínculo entre el extractivismo y el feminismo se hace visible en las luchas de las mujeres que resisten a megaproyectos mineros, petroleros y agroindustriales: ellas padecen de manera desproporcionada la desposesión de tierras, la contaminación de los bienes comunes y la violencia, y con frecuencia las mujeres defensoras del territorio encabezan la resistencia frente a la criminalización que amenaza a las defensoras de los derechos humanos y del medio ambiente. Atender esa realidad se vuelve prioritario para un feminismo comprometido con la justicia social y la sostenibilidad ambiental.
Descolonizando el feminismo: Crítica al esencialismo de género

Una de las críticas centrales de María Galindo al feminismo occidental es su tendencia al esencialismo de género. Este concepto se refiere a la idea de que existen características o roles fijos, naturales e inmutables, atribuidos a cada sexo, que determinarían el lugar social de las mujeres y justificarían la división sexual del trabajo y de los espacios de poder.
En Abya Yala, las categorías de género son mucho más fluidas y complejas que las occidentales. En muchas culturas indígenas existen roles de género que no se ajustan al binario masculino/femenino y que reconocen la diversidad de identidades y expresiones de género. Galindo señala que al imponer categorías de género occidentales, el feminismo corre el riesgo de invisibilizar estas realidades y de reforzar la discriminación contra las personas que no se ajustan a las normas de género dominantes.
La descolonización del feminismo implica, por lo tanto, desmontar la articulación histórica entre colonialidad y patriarcado, lo que exige cuestionar las categorías occidentales de género impuestas como universales y construir una comprensión más compleja y contextualizada de las relaciones de género. Ese proceso requiere un diálogo abierto y respetuoso con las diversas culturas de Abya Yala y una disposición a aprender de las experiencias, los conocimientos y las formas de organización propias de las mujeres indígenas y campesinas.
Interseccionalidad y las múltiples opresiones en Abya Yala
María Galindo ha contribuido de manera significativa a enraizar la interseccionalidad feminista en la teoría y en la práctica del feminismo latinoamericano. El concepto, acuñado en 1989 por la jurista estadounidense Kimberlé Crenshaw desde la tradición del feminismo negro, sostiene que las distintas formas de opresión —género, raza, clase, sexualidad, etnia— se entrelazan y se refuerzan mutuamente, de modo que ninguna puede analizarse ni combatirse de forma aislada.
En el contexto de Abya Yala, la interseccionalidad es particularmente relevante debido a la compleja historia de colonialismo, esclavitud y racismo que ha marcado el continente. Las mujeres indígenas y afrodescendientes, por ejemplo, enfrentan formas de opresión específicas que son el resultado de la combinación de su género con su raza y su clase social.
Galindo argumenta que un feminismo que quiera ser verdaderamente liberador debe tener en cuenta estas múltiples opresiones y luchar contra todas ellas. Esto implica construir alianzas entre los diferentes grupos oprimidos y trabajar por una transformación social que beneficie a todos. La lucha por los derechos de las mujeres, por lo tanto, no puede ser separada de la lucha por la justicia racial, la justicia social y la autodeterminación de los pueblos.
El futuro del feminismo en Abya Yala
El pensamiento de María Galindo ofrece un camino hacia un feminismo del Sur Global más justo, inclusivo y relevante para las realidades de Abya Yala. Se trata de un feminismo que reconozca la importancia de la descolonización, la interseccionalidad y la conexión con la naturaleza.
Este feminismo no se limita a la demanda de igualdad formal, sino que busca transformar las estructuras sociales que perpetúan la opresión y la desigualdad. Esto implica repensar el modelo de desarrollo, cuestionar las relaciones de poder y construir alternativas basadas en la justicia social, la sostenibilidad ambiental y el respeto a la diversidad cultural.
La obra de Galindo invita a seguir construyendo un feminismo desde y para Abya Yala, un feminismo que sea capaz de responder a los desafíos del presente y de construir un futuro más justo y digno para todos los pueblos. Su legado reside en la insistencia en que el feminismo debe ser, ante todo, una herramienta de liberación y transformación social, arraigada en las propias experiencias y luchas de las mujeres de Abya Yala.
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