Juguetes, roles y futuro: Cómo se condiciona la identidad de género en la infancia

En una sala de juegos, una niña construye una torre con bloques de colores mientras un niño sostiene un muñeco bebé envuelto en una manta.

La identidad de género en la infancia no se forma en el vacío. Para comprenderla conviene distinguir dos planos que a menudo se confunden: la identidad misma, el sentido interno de cada persona, y los roles de género en la infancia, es decir, las expectativas que la sociedad impone desde fuera. Lejos de responder a una naturaleza fija e inmutable, esos roles se aprenden a través de las experiencias, los mensajes familiares y, de manera muy potente, los juguetes que se ponen en las manos de niñas y niños desde muy temprana edad. La forma en que criamos y los objetos que ofrecemos transmiten mensajes sutiles pero persistentes sobre lo que se espera de cada quien como hombre o como mujer; eso influye en sus aspiraciones, en las habilidades que desarrollan y, finalmente, en su lugar en el mundo.

Comprender cómo se establecen estas condiciones es fundamental para cuestionar la desigualdad de género en la infancia y promover una sociedad más justa. El pensamiento de la activista feminista boliviana María Galindo, cofundadora del colectivo Mujeres Creando, creado en 1992 en La Paz, parte de una crítica al patriarcado y de un análisis de la construcción social del género: para ella, el género no es un dato natural, sino una imposición que la sociedad naturaliza desde el exterior. Esas herramientas son valiosas para entender estos procesos y para pensar cómo crear entornos más libres para el desarrollo pleno de todas las personas. En este artículo exploraremos la relación entre juguetes y roles de género y el futuro que estamos construyendo para las nuevas generaciones.

Índice
  1. El peso de los juguetes "de género"
  2. Roles aprendidos, oportunidades limitadas
  3. El impacto en la autoestima y el desarrollo
  4. Rompiendo estereotipos: hacia un futuro más igualitario
Relacionado:  Cómo Emanciparte Económicamente si Sufres Violencia de Género

El peso de los juguetes "de género"

La socialización de género en la infancia comienza antes de que el bebé pueda expresar preferencia alguna: en cuanto nace se le etiqueta con colores y se le ofrecen juguetes según su sexo asignado al nacer. Las niñas suelen recibir muñecas, cocinitas, sets de té y ropa rosa; los niños, coches, piezas de construcción, herramientas y ropa azul: es la oferta clásica de juguetes sexistas que la publicidad repite una y otra vez. Experimentos clásicos de psicología social, como los estudios del llamado "bebé X" realizados en la década de 1970, mostraron que, ante un mismo bebé vestido de forma neutra, las personas adultas ofrecen juguetes distintos según crean que es niño o niña: la división es cultural, no natural. Los juguetes no son meros entretenimientos; son herramientas de aprendizaje que transmiten lo que se considera apropiado para cada género.

Las muñecas, por ejemplo, invitan a ensayar el cuidado de otras personas y las tareas del hogar, gestos que la sociedad suele asignar en exclusiva a las mujeres; los coches y los juegos de construcción, en cambio, estimulan la competencia, la resolución de problemas y el razonamiento espacial, atributos tradicionalmente ligados a la masculinidad. La investigación sobre desarrollo cognitivo asocia el juego de construcción con el razonamiento espacial que luego exigen muchas carreras científicas y técnicas. De ahí que limitar las opciones de juego en función del género restrinja el desarrollo de habilidades y talentos en ambos sexos: un niño que nunca tiene acceso a una muñeca pierde la oportunidad de entrenar la empatía y el cuidado, mientras que una niña que nunca recibe un juego de construcción puede quedar fuera de esas destrezas espaciales desde la infancia.

Roles aprendidos, oportunidades limitadas

Niña en una sala de juegos infantil que se estira hacia unos bloques de madera mientras gira la cabeza para mirar la mano de un adulto que le ofrece una muñeca de ropa rosa.

La influencia de los estereotipos de género en la infancia se extiende más allá de los juguetes. En la escuela, las filas, los deportes y hasta el patio se organizan por sexo; los cuentos premian a la princesa que espera ser rescatada y al héroe que nunca llora; y la publicidad infantil segmenta sus productos por colores. Se espera que las niñas sean dóciles, complacientes y cuidadosas, mientras que se espera que los niños sean fuertes, independientes y racionales. El hogar, la escuela y los medios refuerzan esas expectativas a diario, a menudo sin que las personas adultas sean conscientes de ello.

Relacionado:  ¿Cómo Identificar las Señales de Alerta de la Violencia en Pareja?

Cuando se anima a las niñas a ser "buenas" y a los niños a ser "valientes", se les está condicionando a internalizar roles binarios y limitantes. Esta internalización puede afectar sus decisiones futuras, desde la elección de carrera hasta las relaciones personales. Una niña a la que se le dice constantemente que las matemáticas "no son para chicas" puede perder el interés por la ciencia y la tecnología, mientras que un niño a quien se le enseña a reprimir sus emociones puede tener dificultades para establecer relaciones saludables.

El impacto en la autoestima y el desarrollo

El impacto de los roles de género en el desarrollo infantil se observa también en la autoestima y en las habilidades que cada niño o niña llega a ejercitar. Quien no puede explorar sus intereses y talentos sin restricciones puede interiorizar que ciertas capacidades no le pertenecen y crecer frustrado, inseguro o limitado. A esa carga se suma la presión por cumplir las expectativas sociales, fuente frecuente de ansiedad y estrés en la etapa escolar.

En el caso de las niñas, la constante atención a la apariencia física y la priorización de la belleza pueden fomentar la insatisfacción corporal y la baja autoestima. En el caso de los niños, la presión para ser duros, independientes y exitosos puede dificultar la expresión de sus emociones y la búsqueda de ayuda cuando la necesitan. Es esencial crear entornos donde todas las niñas y niños se sientan seguros para ser ellos mismos, sin temor a ser juzgados o rechazados.

Rompiendo estereotipos: hacia un futuro más igualitario

La deconstrucción de estereotipos de género exige un esfuerzo consciente y sostenido que empieza por casa: aprender cómo criar sin estereotipos de género significa, en primer lugar, revisar las propias creencias y prejuicios sobre lo que “debe” ser un hombre o una mujer y observar los gestos cotidianos —a qué juguete empujamos a cada criatura, cómo se reparten las tareas domésticas, qué comentarios acompañan su cuerpo o su forma de jugar—, porque nuestras actitudes y comportamientos pueden estar perpetuando la desigualdad de género sin que nos demos cuenta, incluso cuando nos creemos defensores de la igualdad.

Relacionado:  ¿Cómo nos "venden" la feminidad? Análisis crítico de la publicidad y los medios

En segundo lugar, es fundamental ofrecer a las niñas y los niños juguetes no sexistas y una amplia gama de actividades, sin importar su sexo: dejar que cada criatura elija libremente entre muñecas, coches, disfraces, libros y piezas de construcción, y que las personas adultas de su entorno —abuelos, tíos, amistades— respeten esa elección también en los regalos. Anímalos a explorar sus intereses y talentos sin restricciones, celebra sus logros individuales y evita los comentarios o las bromas que refuercen los estereotipos de género.

Finalmente, la educación para la igualdad de género sostiene todo lo anterior: implica enseñar a las nuevas generaciones el valor de la igualdad y el respeto a la diversidad, y darles herramientas para cuestionar las normas sociales. También pasa por revisar los cuentos, los materiales y el lenguaje del aula, porque la escuela reproduce o desafía los estereotipos. Al hacerlo, contribuimos a un futuro en el que todas las personas puedan desarrollar su pleno potencial, sin importar su género.

Entradas relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Go up

Usamos cookies para asegurar que te brindamos la mejor experiencia en nuestra web. Si continúas usando este sitio, asumiremos que estás de acuerdo con ello. Más información