¿Qué Significa Realmente Despatologizar la Menopausia?

La menopausia, que en promedio se presenta en torno a los 51 años, se confirma clínicamente doce meses después del último periodo menstrual y marca el cierre de la etapa fértil de las mujeres, pero durante décadas se la ha abordado desde una perspectiva médica que tiende a enfatizar los síntomas y las supuestas "deficiencias" hormonales. Esa visión ha contribuido a la patologización de un proceso natural y vital, generando ansiedad, miedo y una percepción negativa de esta fase. Despatologizar la menopausia implica reconsiderar esta perspectiva y sostener que la menopausia no es una enfermedad, sino una transición natural que puede vivirse con bienestar y plenitud. Supone un cambio de paradigma para quitar el estigma social de la menopausia y la carga negativa que la sociedad ha impuesto a este proceso.
La idea central de la despatologización no es negar la existencia de los síntomas que algunas mujeres pueden experimentar, ni minimizar su posible impacto en la vida cotidiana. Más bien, se trata de entender que estos síntomas —sofocos, alteraciones del sueño, sequedad vaginal o cambios de humor, entre otros— son variados y que la forma en que se viven es profundamente individual. No todas las mujeres requieren tratamiento médico para la menopausia, y la clave está en ofrecer información, apoyo y opciones para que cada mujer pueda tomar decisiones informadas sobre la menopausia y su propia salud. Un enfoque así no descarta el acompañamiento médico cuando resulta útil; lo que rechaza es tratar la menopausia como una enfermedad que hay que corregir.
En este sentido, el pensamiento feminista que llega desde América Latina, como el articulado por la activista boliviana María Galindo, ofrece una herramienta para leer la menopausia y el feminismo desde una misma clave: la crítica a la medicalización de los cuerpos femeninos como práctica histórica de control sobre las mujeres y de limitación de su autonomía. Despatologizar la menopausia, por tanto, es también un acto de empoderamiento y liberación.
La Historia de la Patologización
Durante gran parte del siglo XX, la menopausia se presentaba como una "deficiencia hormonal" que requería ser corregida con terapia de reemplazo hormonal (TRH). La publicación en 1966 de Feminine Forever, del médico estadounidense Robert Wilson, consolidó esa visión al describir la menopausia como una enfermedad por falta de estrógenos que convenía tratar para no envejecer. La industria farmacéutica desempeñó un papel clave en esa promoción, presentando la menopausia como un trastorno con efectos devastadores para la salud y la calidad de vida de las mujeres, lo que alimentó el miedo y la creencia de que había que "combatir" este proceso natural.
Esa perspectiva ignoraba o minimizaba otras opciones de manejo de los síntomas de la menopausia, como los cambios en el estilo de vida, las terapias alternativas y el apoyo emocional. Además, los riesgos de la terapia de reemplazo hormonal y sus efectos secundarios no siempre se comunicaban adecuadamente a las pacientes: en 2002, la rama de estrógeno y progestina del ensayo clínico Women's Health Initiative se interrumpió al detectarse un aumento de cáncer de mama, infartos y accidentes cerebrovasculares. La difusión de ese resultado provocó un descenso brusco en el uso de la TRH y obligó a sopesar sus beneficios y riesgos de forma individualizada. La medicalización de la menopausia, por tanto, no solo contribuía a la patologización, sino que podía generar problemas de salud adicionales.
¿Qué Implica Despatologizar?

Despatologizar la menopausia significa, en primer lugar, reconocer la menopausia como proceso natural y fisiológico: una transición que, precedida por la perimenopausia, se extiende a lo largo de varios años y forma parte del ciclo de vida, no una enfermedad que corregir. Esto no implica minimizar los síntomas que algunas mujeres pueden experimentar, sino entender que forman parte de esa transición y que pueden manejarse de diversas formas, con o sin apoyo médico.
Implica también:
- Información completa y accesible: Las mujeres deben tener acceso a información clara, precisa y objetiva sobre la menopausia, sus síntomas y las diferentes opciones de manejo disponibles.
- Opciones de tratamiento individualizadas: No existe un tratamiento único para la menopausia: las opciones de tratamiento para la menopausia van desde ajustes en el estilo de vida y el apoyo psicológico hasta la terapia hormonal cuando está médicamente indicada. Las mujeres deben poder elegir la opción que mejor se adapte a sus necesidades, preferencias y valores.
- Enfoque en el bienestar general: La despatologización promueve un enfoque holístico de la menopausia, que atiende por igual los aspectos físicos, emocionales y sociales de la etapa.
- Empoderamiento y autonomía: Las mujeres deben sentirse empoderadas para tomar decisiones informadas sobre su propia salud y bienestar.
- Normalización del diálogo: Crear espacios seguros para hablar abiertamente sobre la menopausia, sin tabúes ni estigmas.
El Impacto en la Autonomía Femenina
La patologización de la menopausia ha tenido un impacto negativo en la autonomía de las mujeres. Al presentarla como una enfermedad, se ha naturalizado un control médico del cuerpo femenino que traslada a la consulta la decisión sobre procesos que las mujeres conocen desde su propia vivencia. Esto ha limitado su capacidad para tomar decisiones informadas sobre su salud y bienestar.
Despatologizar la menopausia es un acto de empoderamiento de las mujeres menopáusicas. Al reconocer que la menopausia es un proceso natural, se restaura el control de las mujeres sobre sus propios cuerpos y se les permite vivir esta etapa con dignidad y plenitud, sin que la edad o la capacidad reproductiva determinen su valor. Implica reconocer la sabiduría inherente a los procesos biológicos femeninos y la capacidad de las mujeres para adaptarse y prosperar a lo largo de toda la vida.
Más Allá de la Medicina: Un Enfoque Social y Cultural
La despatologización de la menopausia va más allá del ámbito médico. Requiere un cambio en la forma en que la sociedad y la cultura perciben este proceso natural, todavía asociado en el imaginario colectivo con el declive y la pérdida. Es necesario desafiar los estereotipos negativos de la menopausia y promover una visión más positiva y empoderadora de esta etapa de la vida.
Esto implica:
- Promover la representación positiva de las mujeres menopáusicas en los medios de comunicación.
- Crear espacios de apoyo y comunidad para las mujeres que están atravesando la menopausia.
- Educación continua sobre la menopausia para profesionales de la salud y el público en general.
- Fomentar el diálogo abierto y honesto sobre la menopausia en la familia y en el trabajo.
Despatologizar la menopausia es, en definitiva, un paso importante hacia la construcción de una sociedad más justa e igualitaria, donde se respete la autonomía de las mujeres en la menopausia y puedan vivir sus vidas en plenitud, sin importar su edad o su estado reproductivo. Es un reconocimiento de la diversidad de las experiencias femeninas y de la necesidad de respetar y valorar los procesos naturales del cuerpo de la mujer.
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