¿Qué es el "mansplaining" y cómo se manifiesta en el ámbito profesional?

En una sala de reuniones moderna, una mujer con blazer sostiene un marcador junto a una pizarra mientras un colega hombre la interrumpe con la palma levantada y expresión condescendiente, ante la mirada de otra compañera.

El término "mansplaining", difundido a partir del ensayo "Los hombres me explican cosas" de la escritora estadounidense Rebecca Solnit (2008), describe una dinámica de comunicación en la que un hombre explica un tema a una mujer dando por supuesto que ella sabe menos, incluso cuando la interlocutora es la experta o tiene más trayectoria en la materia. En ese ensayo, Solnit relata la escena que suele citarse como origen del término: en una fiesta, un hombre le habló con seguridad de un libro muy importante sobre el fotógrafo Eadweard Muybridge, sin saber que ese libro lo había escrito ella misma. Más allá de la anécdota, el mansplaining constituye una manifestación de las estructuras de poder desiguales en los entornos profesionales, caracterizada por la condescendencia masculina, la interrupción sistemática de las mujeres y la invisibilización de la competencia femenina.

Este fenómeno, enraizado en patrones sociales más amplios, puede erosionar la confianza de las mujeres, silenciar sus voces y limitar sus oportunidades de crecimiento profesional. Además, el mansplaining sostiene un clima laboral en el que las contribuciones femeninas se infravaloran y las mujeres deben demostrar una y otra vez su competencia. Comprender qué es el mansplaining, cómo se manifiesta y qué consecuencias tiene es el punto de partida para enfrentar el mansplaining y construir espacios de trabajo más equitativos e inclusivos, porque esta práctica es a la vez síntoma y refuerzo de la desigualdad de género en el trabajo.

El pensamiento feminista, en especial desde la perspectiva de la activista boliviana María Galindo, referente de la teoría feminista popular, permite analizar estas interacciones como mecanismos del patriarcado que se infiltran en la cotidianeidad, en el lenguaje y en la jerarquía laboral, perpetuando la división sexual de las capacidades intelectuales y de la autoridad para hablar y explicar.

Índice
  1. ¿Cómo se manifiesta el "mansplaining" en el trabajo?
  2. ¿Por qué ocurre el "mansplaining" y cuál es su impacto?
  3. ¿Cómo abordar el "mansplaining"?

¿Cómo se manifiesta el "mansplaining" en el trabajo?

El mansplaining puede adoptar diversas formas en el ámbito laboral. Los ejemplos de mansplaining que se describen a continuación se repiten en reuniones, correos electrónicos y conversaciones de trabajo; saber reconocerlos es el primer paso para dejar de naturalizarlos:

  • Explicaciones condescendientes: Un compañero ofrece una explicación simplificada de un tema con el que la mujer ya está familiarizada, hablando como si fuera una principiante.
  • Interrupciones constantes: Un hombre interrumpe a una mujer mientras ella está explicando algo, para luego explicarle lo mismo que ella estaba tratando de decir, pero con sus propias palabras.
  • Asunción de falta de conocimiento: Un hombre asume que una mujer no comprende un tema técnico o complejo, incluso si su puesto o experiencia demuestran lo contrario.
  • Reexplicación de ideas ajenas: Un hombre toma una idea presentada por una mujer y la reexplica como si fuera propia, sin darle crédito a la autora original.
  • Explicaciones innecesarias: Un hombre se extiende en una explicación detallada sobre algo que la mujer ya conoce a la perfección.
  • Corrección constante: Un hombre corrige los detalles o el lenguaje de una mujer constantemente, incluso en situaciones donde la precisión no es crítica.
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El mansplaining en reuniones y en otros espacios profesionales —presentaciones, correos electrónicos o conversaciones informales en la oficina— no siempre responde a una intención deliberada. Aunque quien lo practica no lo haga a propósito, el mansplaining produce el mismo efecto en quien lo padece y en quienes observan: socava su autoridad y transmite que su palabra vale menos. Ese impacto acumulado condiciona tanto el bienestar de las mujeres como su proyección profesional.

¿Por qué ocurre el "mansplaining" y cuál es su impacto?

En una sala de reuniones acristalada, un hombre maduro con chaqueta oscura se inclina hacia una mujer con blazer azul marino, gesticulando con suficiencia mientras ella baja la mirada sobre unos informes, con gesto de frustración contenida; al fondo, dos colegas intercambian una mirada de complicidad.

El mansplaining no responde a una falta de habilidades comunicativas ni debe confundirse con la transmisión legítima de conocimiento propia de una mentoría, en la que quien explica tiene la función y la experiencia para hacerlo. Por el contrario, se articula sobre una base estructural de factores sociales y psicológicos, entre los que destacan:

  • Sesgos de género: Los sesgos de género en el trabajo son creencias y estereotipos inconscientes sobre las habilidades y el conocimiento de hombres y mujeres que llevan a considerar más autorizada la palabra masculina incluso cuando la interlocutora tiene más experiencia y formación.
  • Dinámicas de poder: En una organización donde los puestos de mayor jerarquía han estado ocupados históricamente por hombres, la autoridad tiende a asociarse con la masculinidad. Las dinámicas de poder en el trabajo reproducen esa asociación: se da por supuesto, de forma a menudo inconsciente, que la palabra del hombre pesa más que la de una mujer con igual o mayor trayectoria.
  • Necesidad de validación de estatus: El uso de la explicación como herramienta para reafirmar una posición de autoridad y superioridad intelectual frente a la mujer, incluso cuando esa posición no está respaldada por la experiencia o los méritos propios.
  • Falta de conciencia: Quien la practica rara vez percibe cómo sus palabras y gestos son recibidos por la interlocutora, porque esa dinámica le resulta natural e inadvertida tras años de socialización.
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El impacto del mansplaining en las mujeres profesionales puede ser profundo. Puede llevar a:

  • Disminución de la confianza en sí mismas: Ser constantemente minimizada o menospreciada puede erosionar la confianza de una mujer en sus propias habilidades.
  • Reducción de la participación: Cuando las mujeres sienten que sus contribuciones no son valoradas, pueden ser menos propensas a participar en discusiones o compartir sus ideas.
  • Sentimientos de frustración y enojo: Ser objeto de mansplaining puede ser frustrante y enojoso, impactando negativamente el bienestar emocional.
  • Obstáculos al avance profesional: Al silenciar las voces de las mujeres, el mansplaining puede limitar sus oportunidades de ascenso y desarrollo profesional.

¿Cómo abordar el "mansplaining"?

Abordar el mansplaining requiere un esfuerzo tanto individual como colectivo: saber cómo responder al mansplaining en el momento en que ocurre y establecer mecanismos organizativos para prevenirlo son dos caras del mismo cambio.

  • Para las mujeres:
    • Reafirmación de la autoridad: retomar el turno de palabra sin disculparse ni rebajar el tono, y continuar la exposición apoyándose en los datos y la experiencia propia que respaldan la intervención.
    • Señalar el comportamiento: Si te sientes cómoda, puedes señalar directamente el mansplaining al interlocutor, explicando que ya estás familiarizada con el tema.
    • Buscar aliados: Identificar colegas —de cualquier género— que respalden tus contribuciones en reuniones, retomen tus ideas cuando son interrumpidas y nombren el comportamiento cuando se repite.
  • Para los hombres:
    • Práctica de la escucha activa y no directiva: prestar atención integral a las intervenciones de las mujeres sin asumir la necesidad de corregir o complementar sus aportaciones de forma unilateral.
    • Validación de la competencia: en lugar de asumir ignorancia, consultar si existe alguna duda técnica específica, reconociendo la autoridad de la interlocutora.
    • Dar crédito a las ideas: Cuando una mujer presenta una idea, reconocerla como tal y darle el crédito correspondiente.
    • Ser consciente de los propios sesgos: Reflexionar sobre las propias creencias y estereotipos sobre las habilidades y conocimientos de las mujeres.
  • Para las organizaciones:
    • Promover la formación en diversidad e inclusión: Capacitar a los empleados para que sean conscientes de los sesgos inconscientes y las dinámicas de poder en el lugar de trabajo.
    • Fomentar una cultura de respeto: Crear un ambiente donde todas las voces sean valoradas, donde el mansplaining no sea tolerado y donde prime una comunicación no sexista en el trabajo, con reglas claras para intervenir en las discusiones y reconocer la autoría de las ideas.
    • Implementar políticas de igualdad: Establecer políticas que promuevan la igualdad de oportunidades y que protejan a las mujeres de la discriminación y el acoso.
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El mansplaining actúa como una barrera para la igualdad de género y el desarrollo profesional de las mujeres, y su naturalización evidencia el vínculo entre mansplaining y desigualdad de género dentro de una cultura laboral patriarcal. Desarticular estas prácticas exige transformar la organización hacia modelos donde la autoridad no esté ligada al género, sino al conocimiento y a la contribución real.

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